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Archive for noviembre, 2009

Riesgos de la epidural

El otro día vi un folleto (de El Parto es Nuestro) con los riesgos que conlleva la epidural en los partos. Me pareció muy interesante y quería contároslos. Junto con el riesgo, podéis ver la frecuencia, y abajo, el por qué es un problema.
Hacia el final, pondré una serie de recomendaciones para aliviar todos estos riesgos.

1. Prolongación de la fase de dilatación (común).
La epidural afecta a todos los músculos por debajo del punto de colocación, lo que puede reducir la intensidad de las contracciones.
Esto hace que haya mas necesidad de usar oxitocina sintética (con los riesgos de ésta).

2. Incremento de la mala presentación de la cabeza del bebé (20-26%).
La relajación de la zona pélvica predispone a las malas presentaciones, al igual que no moverse ni cambiar de postura (con la epidural, tampoco puedes deambular).

3. Incrementa el riesgo de recibir estimulación con oxitocina sintética (casi siempre).
Algunos bebés no soportan las contracciones provocadas por la oxitocina, con lo que el latido se vuelve anormal después de administrarla. Además, la oxitocina sintética tiene bastantes efectos secundarios tanto para la madre como para el bebé.

4. Favorece un expulsivo prolongado (especialmente en el primer parto).
Puede ir en contra de la filosofía de quien asiste el parto, que tenga una idea rígida de cuanto ha de durar esta fase (por consiguiente, si se retrasa puede incidir en maniobras para acelerarlo, con posibles desgarros o mayor incidencia de episiotomías).

5. Disminuye la facilidad de empujar de manera efectiva (común).
El anestésico debilita la acción de los músculos hasta perder su eficacia. Los pujos pueden no ser suficientes para ayudar a la rotación y el descenso del bebé.

6. Incremento de la probabilidad de uso de forceps o ventosa (Se multiplica por 5).
Disminuye la eficacia de las contracciones y los músculos están debilitados de manera que no es fácil empujar.

7. Incrementa la probabilidad de sufrir una episiotomía (depende de la filosofía del asistente del parto).
Va mano a mano con los forceps o ventosa.
Es muy probable sufrir un desgarro a lo largo del corte de la episiotomía.
Cura peor que un desgarro natural que no tiene por qué producirse.
Es muy dolorosa en el postparto.

8. Incrementa el riesgo de cesáreas (+50% a 2cm, +33% a 3cm, +26% a 4cm, +0% a cm; en todo caso, depende del ginecólogo y del tipo de centro)
Los partos por cesárea suponen mucho más riesgo que el parto vaginal, tanto para la madre como para el bebé.
La madre se puede sentir decepcionada si esperaba un parto vaginal.
La política de muchos hospitales dificulta la lactancia materna en caso de cesárea.

Ahora vamos a hablar de recomendaciones para paliar estos problemas:

Rechaza una inducción al parto a menos que los riesgos de continuar con el embarazo superen los riesgos de la inducción.
Antes del parto, negocia con quien te vaya a asistir cuánto tiempo podrás estar en la fase de expulsivo. Averigua a partir de qué momento considera necesario aplicar forceps, ventosa o cesárea.
Dale a tu cuerpo la oportunidad de establecer la dilatación por sí mismo y será menos probable que necesites fármacos.
Date tiempo para dilatar. Aunque suponga que tanto la epidural como la oxitocina estén más tiempo en tu cuerpo, si el bebé y la madre están bien se debería esperar. No aceptes límites de tiempo arbitrarios.
Habla con tu asistente al parto sobre su opinión sobre la episiotomía. Averigua en qué casos la practica y cuales son sus porcentajes. Preguntale como proteger el perineo durante el expulsivo.
Espera a los 5cm para pedir la epidural
Espera a que el bebé haya bajado hasta el plano 1 o 2 para pedir la epidural.
Pide a quien te asista en el parto que espere 2 horas tras la epidural para que tu cuerpo se acostumbre a la anestesia antes de administrar oxitocina.
Intenta visualizar tu útero contrayéndose, tu bebé avanzar, etc. Esto puede contribuir a que segregues oxitocina de forma natural.
No empujes hasta que no veas la cabeza del bebé asomando por el perineo.
Cambia de posición y usa la fuerza de la gravedad para ayudar a nacer a tu bebé.
No permanezcas sobre tu espalda.
  • Rechaza una inducción al parto a menos que los riesgos de continuar con el embarazo superen los riesgos de la inducción.
  • Antes del parto, negocia con quien te vaya a asistir cuánto tiempo podrás estar en la fase de expulsivo. Averigua a partir de qué momento considera necesario aplicar forceps, ventosa o cesárea.
  • Dale a tu cuerpo la oportunidad de establecer la dilatación por sí mismo y será menos probable que necesites fármacos.
  • Date tiempo para dilatar. Aunque suponga que tanto la epidural como la oxitocina estén más tiempo en tu cuerpo, si el bebé y la madre están bien se debería esperar. No aceptes límites de tiempo arbitrarios.
  • Habla con tu asistente al parto sobre su opinión sobre la episiotomía. Averigua en qué casos la practica y cuales son sus porcentajes. Preguntale como proteger el perineo durante el expulsivo.
  • Espera a los 5cm para pedir la epidural
  • Espera a que el bebé haya bajado hasta el plano 1 o 2 para pedir la epidural.
  • Pide a quien te asista en el parto que espere 2 horas tras la epidural para que tu cuerpo se acostumbre a la anestesia antes de administrar oxitocina.
  • Intenta visualizar tu útero contrayéndose, tu bebé avanzar, etc. Esto puede contribuir a que segregues oxitocina de forma natural.
  • No empujes hasta que no veas la cabeza del bebé asomando por el perineo.
  • Cambia de posición y usa la fuerza de la gravedad para ayudar a nacer a tu bebé.
  • No permanezcas sobre tu espalda.

Edito el post para comentar que proximamente hablaré de los efectos secundarios de la epidural… ;)

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¿Por qué no se siguen siempre las indicaciones de la OMS en las revisiones de pediatría?

Ayer tuvimos la revisión de los 9 meses con la enfermera de pediatría del centro de salud. Estaba esperando que nos la hiciera el enfermero, al que veo más cabal que a las 2 enfermeras que hemos tenido hasta ahora, pero no pudo ser.

Dejando al margen que dio por supuesto que ya no daba pecho al pequeño (por supuesto, le aclaré que le sigo dando pecho), y después de pesarle y medirle (está perfecto, aunque la balanza y el metro de la consulta privada donde también acudimos pesa y mide distinto), nos dio una hoja con la introducción de la alimentación complementaria, ya que aún no le hemos introducido el huevo, ni el pescado.

El caso es, que leyendo la dichosa hojita no puedo más que llevarme las manos a la cabeza.

¿Dónde ha quedado la recomendación de la OMS de no introducir la AC hasta los 6 meses? ¿Donde queda la idea de que hasta el año, la principal fuente de alimentación de un bebé debería ser la leche (materna, y en su defecto, artificial)?

Según la hoja, hay que, a los 5 meses, poner un cacito de cereal en TODOS los biberones (madre del amor hermoso! ya se dio por destetado el niño con 5 meses).

Si al niño le sienta bien, en la noche se sustituye el biberón con cereales por papilla de cereales. Después se introduce una papilla de frutas. Después la papilla de verduras.

De modo que al cumplir 6 meses, tenga un patrón de comidas como sigue:

Desayuno: Leche con cereales
Comida: Papilla de verduras
Merienda: Papilla de frutas
Cena: Papilla de cereales

En serio, me parece ESCANDALOSO. Y eso por ser suave. A esa edad se tiene que empezar a ofrecer comida, no tiene que tener el patrón de comidas de *casi* un adulto. Y no hablo de niños ni de teta ni de biberón. Estoy hablando que “por defecto” un bebé de 6 meses, según esta hoja, lo normal es 4 tomas de alimentación complementaria (por mucho que con los cereales tome leche, llevan cereales, luego es AC). Alguien debería explicarle a algunos profesionales lo que significa la palabra complementaria.

Eso sí, “si hace falta, se puede dar un biberón a las 12 de la noche”. Yo alucino… Con razón dio por hecho que Alejandro ya no toma pecho, si hubiera seguido estos consejos desde los 5 meses, por supuesto que ya no daría pecho.

Yo, porque ya es tarde y he leído esta hoja con 9 meses. Y porque, aunque soy madre primeriza, ya antes de ir a las revisiones tenía muy claro que iba a dar pecho y he leído mucho. ¿Pero cuantas otras lactancias no se habrá cargado esta mujer?

Vale que la culpa es nuestra, de los padres, por creernos algunas cosas a pies juntillas y no contrastar información, pero ¿no deberían estar todos los profesionales de la salud un poco más cercanos a las recomendaciones de la OMS y de la AEPED?

Además, nos insistió bastante con empezar a darle yogures y queso… Coño, que ya toma el mejor lácteo posible, ¿para qué le voy a dar yogur? Si para colmo, tenemos sospechas de alergia a la leche, ¿para qué arriesgar innecesariamente? ¿Será que la lactancia materna no interesa? ¿Qué motivos puede haber para que no interese la lactancia materna? ¿Por qué hay muestras de leche en los consultorios médicos?

En definitiva. Igual me enfado innecesariamente, porque bien podría ignorar estas “recomendaciones” y luego hacer como crea, pero soy muy exigente con lo que espero del profesional que está a cargo de la salud de mi hijo.

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El maltrato más peligroso es el que no se ve

Ayer leí un post en Crianza Natural que me llamó mucho la atención. Es un relato sobre el trato que desgraciadamente se da a muchas embarazadas y parturientas.

Os lo copio tal cual lo escribe la autora (Eowyn).

Érase una vez un país en el que las mujeres hechas y derechas dejaban de serlo aproximadamente en la semana 2 de su primera gestación. Ya nunca volvían a ser ciudadanas de primera categoría. A partir de este momento se sucederían todo tipo de reproches hacia su persona; curiosamente por los ginecólogos y matronas que las atendían en las consultas llamadas de salud del embarazo. Se las trataba bruscamente y sin educación, regañándolas por haber comido demasiado o demasiado poco, por hacer mucho ejercicio o no guardar bastante reposo, agobiándolas con predicciones apocalípticas de placentas demasiado bajas, líquidos insuficientes o excesivos, niños que engordaban a un ritmo frenético o no engordaban en absoluto, y todo aquello siempre era culpa de la gestante. Así que las futuras madres, deseosas de que sus hijos estuvieran a salvo, tragaban con todas estas reglas, con los ataques personales, y no reclamaban cuando el ginecólogo apuntaba la altura uterina, el peso o la tensión sin siquiera levantar la mirada y menos sus sagradas posaderas del sillón despidiéndolas con un “a ver si para la próxima visita no engordas tanto”.

Pero lo peor era que aquellos no eran casos aislados, era lo normal y toda la sociedad lo percibía como correcto. Todo esto tenía una razón, y es que así llegarían totalmente infantilizadas y faltas de sentido crítico al final del embarazo, acatando sin rechistar cualquier disposición médica, aunque fuera claramente en contra de su salud y la de su bebé.

Para el parto ya estaban completamente ganadas para la causa, convencidas de que la inducción el lunes por la mañana (aunque le quitaran varias semanas de gestación a su hijo y luego ingresaría en neonatología para suplir los días que faltaban en su desarrollo) era lo más conveniente para ellas (y para el hospital), de que los dolores provocados por la oxitocina artificial eran el merecido castigo por no dilatar (pues aun no era el momento para que naciera su hijo), de que obligatoriamente se les tenía que subir encima una matrona de 100 kilos, ya que ellas no sabían empujar (¿y cómo podrían hacerlo?, si estaban tumbadas boca arriba, desprovistas de la fuerza de la gravedad) y de que la episiotomía era imprescindible para que saliera su hijo (en el brevísimo plazo que establecía el protocolo del hospital, no fuera que el paritorio se ocupara demasiado rato y atendieran menos partos al mes).

Hace relativamente pocos años se dispuso un caramelito para distraer a las féminas y de paso, ganarse su confianza. Esto se llamó inocentemente epidural, y tenía doble ventaja, porque las propias mujeres hicieron la mejor publicidad, ensalzando sus supuestas virtudes y sin publicitar los contras (como hacen todos los grupos sometidos cuando se les brinda un poco de atención) y además permitía realizar todas las prácticas habituales impunemente, porque la parturienta no debía sentir nada.

Y como no sentían nada, se les podía romper la bolsa sin preguntar (para recoger el líquido cuando viniera mejor a los turnos), suministrar oxitocina artificial diciéndoles que era suero, prohibir moverse de la camilla (para que no tuviera que acudir una matrona a recolocar los registros), aislarlas del acompañante (para que no hubiera testigos de su iatrogenia), manipular las zonas más íntimas de su cuerpo con brusquedad (porque el equipo tenía prisa en acabar), sostener a su niño lejos de ellas (porque ellas no sabían cogerlo adecuadamente). Vamos, se permitía casi cualquier cosa. Pues todo esto dolía (sobre todo a posteriori) y provocaba muchos problemas físicos y psíquicos (la famosa depresión postparto, que también era culpa de la mujer, no de la desatención de los obstetras y matronas, por supuesto).

Y sí, efectivamente, este país es España. Cada día se producen más de 1300 nuevos casos de violencia contra las mujeres, concretamente contra las que se encuentran de parto.

Hace mucho que se sabe que la mejor manera de controlar a un grupo de población es doblegarlo en aquellos momentos en que más indefenso está.

Cada vez que se le dice a una puérpera “pero ¿de qué te quejas?, si tienes un niño precioso” o “hija, ¿qué te pensabas que era tener hijos?” o bien “no llores por los puntos en tu vientre (o en tu periné), que se los dan a todas” estamos perpetuando el maltrato, estamos normalizando una situación de sumisión y eliminando cualquier posibilidad de objeción.

Pensemos en ello cuando nos llevemos las manos a la cabeza ante los casos de ablación genital de países tan lejanos. Quizá estemos más cerca de lo que creemos.

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Esperando mi primera bandolera

Bandolera Lino Rosa

Mañana sale para Correos mi nueva adquisición trapil. En este caso, una bandolera. Ya os he contado que porteo al enano con fular, mei, y pouch. Pues la semana que viene, si no pasa nada, estrenaré bandolera.

Esta es la foto que ha hecho la persona que la ha cosido antes de empaquetarla (ya la enseñaré en vivo).

PD. La he comprado en MisCanguritos.com

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