Bebecito.es- Blog Personal sobre Maternidad y Crianza.






Archive for noviembre, 2010

Por qué soy anti-rutinas

De un tiempo a esta parte, me estoy dando cuenta que lo de las rutinas no va mucho conmigo.

No hago más que leer “rutina del sueño”, trucos para que el bebé vaya más contento a la cama… ¿Pero no debería dormir cuando tenga sueño? Yo, normalmente, me voy a dormir cuando tengo sueño, o estoy cansada. Curiosamente, suele ser más o menos a la misma hora, pero esto es porque no puedo dormir siesta! Pero no necesito seguir un orden ni un ritual para dormir. Estoy cansada, ergo duermo.

Que si primero bañar, luego cenar (¿o era al revés?), juego tranquilo (¿eso no era antes? madre mía, ¡qué lío!)… Como para que un día se me olvide y no podamos dormir!

Ahí es donde yo quería llegar. Ponemos demasiado empeño en seguir un ritual para ir a dormir, sin darnos cuenta que nuestros hijos duermen si están cansados. En serio, para que un niño se vaya a la cama contento solo necesitas un niño con sueño (pero no con demasiado sueño, ¿eh?) y una superficie cómoda para dormir (confortable y con temperatura agradable). El niño no necesita que lo acostumbremos a tener baño antes de dormir, ni que le demos la cena en determinado momento.

Obvio que si el niño tiene hambre y huele tan mal que se molesta a sí mismo, dormir lo que se dice bien, no lo va a hacer. Pero a mi parecer, creo que tanto empeño en seguir un orden no tiene que ser bueno.

¿Qué pasará en vacaciones? ¿Qué pasará cuando esté de acampada y no tenga su cama y/o su muñeco? ¿Qué va a pasar cuando por determinados temas las rutinas no se puedan realizar?

Yo lo tengo claro. Sí, intento bañar a Alejandro en la noche (entre otras cosas, por falta de tiempo), y por supuesto le doy de cenar, porque tiene hambre. Pero no será la primera vez (ni la última) que se ha dormido sin cenar o sin bañarse (hoy por ejemplo, después de cenar le dije “¿nos vamos a hacer nono?” y salió corriendo para la cama tan contento). Y no ha pasado nada, total, los bebés huelen tan bien… Sobre todo, los propios  :)

2 comments

Nada como un parto vaginal

En ocasiones me encuentro con comentarios de mujeres que prefieren tener cesáreas a tener un parto vaginal, aún sin tener ninguna complicación en el embarazo, e incluso siendo primíparas. Mujeres que si pudieran, firmarían ya mismo para que tal día a tal hora les hicieran una cesárea.

La verdad, poco me importa sus motivos. Supongo que alguno tendrán. Supongo que tiene mucho que ver con el miedo inculcado desde niñas con comentarios de lo duros que son los dolores, o que nos vendan todos los partos como duros, dolorosos y peligrosos (aquí voy a morderme la lengua y no hablaré del sistema sanitario como elemento peligroso durante el parto), les habrán contado barbaridades como prácticas rutinarias, partos inducidos, contracciones dolorosísimas, episiotomías, desgarros, etc. ¿Pero qué motivos puede tener una mujer para preferir que la duerman completamente (si, porque las hay que firmarían una anestesia total) a vivir una experiencia como la de dar a luz a tu hijo? ¿Tan desconectadas estamos de nuestro propio cuerpo y de nuestros hijos? ¿Tan poco instinto nos queda?

Me quedo con un comentario de una forera, Marta:

“¡No te abren y ya esta! No: te ponen anestesia, te abren y, para llegar al bebé, tocan organos tuyos, los intestinos, la bufeta de orina y demás. Te abren el útero, rompen la bolsa, sacan al bebé. Te sacan la placenta, el líquido, te limpian, te cosen, te vuelven a coser, y te vuelven a coser!! Todas las capas de músculo y piel que han cortado. Y después te espera un post operatorio, además de un post parto. No te puedes mover, duele la herida, duelen los puntos, estás agotada, has perdido mucha sangre ( entre 1 y 1’5 litros de media) y la recuperación es dura, cuesta andar, tenerte en pie, no te puedes doblar y lo más importante: has de cuidar un bebe en estas condiciones.”

Me apenan estos casos, dicen que dios da pan a quien no tiene dientes, pero no deja de ser entristecedor. Porque ya no sólo es el perjuicio de la salud de la madre. ¿Y el niño? ¿Dónde queda el niño? ¿Ni siquiera le dan la oportunidad de decidir cuándo está listo para salir del vientre de la madre? ¿Lo arrancamos así sin más y nos pensamos que no pasa nada?

Sí pasa. La cesárea tiene riesgos. Muchos. Para la madre, y para el niño. Hay lógicamente casos en que son estrictamente necesarias, pero un capricho, o una desconexion, no son necesidades.

1 comment